¿Qué estás buscando?

Textileria Alpaca / www.vivaiquique.com
Utenzillos de greda de Pomaire / Lorena Torres Angelini
Artesanía de Crin Rari / Carlos Reusser Monsálvez

Artesanía Tradicional

Publicado en: Folclore

La artesanía es una valiosa forma de expresión cultural de los pueblos, y corresponde a una de las actividades humanas más antiguas. En ella habla una cultura ancestral, un conocimiento transmitido por generaciones y aquella posibilidad de incorporar nuevos sentidos a sus formas, circuitos de investigación, formación, creación y comercialización, entre otros.

La artesanía tiene un carácter geográfico, donde los hombres y mujeres utilizan los recursos naturales que tienen a su disposición para llevar a cabo sus elaboraciones, en diferentes rubros como: Alfarería, Cestería, Cuero, Hueso, Cuernos y conchas, Maderas, Metales, Papel, Piedra, Textil, Vidrio, entre otros.

 

Artesanía Zona Norte

 

La artesanía del Norte Grande está muy influenciada por la cultura Inca.

Los pueblos originarios aymaras, quechuas y atacameños, contaron con características comunes, como por ejemplo en el trabajo textil, vinculado directamente a su quehacer pastoril.

Por su parte, en el Norte Chico, la presencia de los valles transversales de los ríos Copiapó y Huasco, provoca una forma de vida diferente. La disponibilidad de agua permanente, el constante vergel y la diferencia de materias primas expresan una notoria diferencia también en las artesanías.

 

Textiles

 

La producción más importante en esta zona es la textil. Está basada, desde tiempos remotos, en la fibra de camélidos como alpacas, llamas y vicuñas, a la que se sumó el uso de fibras sintéticas a partir de principios del siglo XX.

El instrumental también es común: telares de cintura y telares de estaca utilizados únicamente por las mujeres para tejer las piezas que tienen un mayor compromiso con las tradiciones. Por su parte, los hombres trenzan sogas y cuerdas, y tejen preferentemente el telar de cuatro lizos, introducido por los hispanos, el que actualmente usan también las mujeres.

Muchos artesanos se han apropiado también del tejido de palillo o agujetas (grandes espinas de cactus), de origen europeo, el que se ha popularizado en la confección de calcetas, guantes y gorros.

 

Textilería Aymara / www.vivaiquique.com

Textilería Alpaca / www.vivaiquique.com

 

En el altiplano, de la región de Arica y Parinacota y de la región de Tarapacá, los diseños textiles se han mantenido a lo largo del tiempo. Se encuentran prendas de vestir como el aksu o anako (prenda femenina que se usa a modo de vestido); awayu o llijllas (telas en que las mujeres cargan a sus hijos en la espalda); fajas; ponchos; y otras relacionadas al trabajo en el campo o a las tareas domésticas, como talegas (bolsa para recolectar alimentos), costales y sogas. Están otras piezas como las chuspas (bolsas para llevar coca o azúcar) e inkuñas (pequeño paño de uso ritual), ambas son las que tienen mayor representación de contenido simbólico.

Las zonas con mayor presencia de producción textil aymara tradicional se encuentran en las comunas de Camiña, Colchane y Pica. Se destacan los poblados de Isluga, Colchane, Cariquima, Camiña y Mamiña.

Adicional a estas piezas tradicionales, se agrega una producción contemporánea de objetos tejidos con telar de lizos en tela de cañamazo y complementado a veces con el uso de teñidos de reserva por amarras, con ornamentos en urdimbre cruzada (gasa vuelta).

Las prendas que se realizan son chales, ruanas y bufandas de alpaca los que son usados como complementos de vestir por mujeres urbanas.

En la zona del desierto y tierras altas de Atacama, se pueden apreciar tejidos a telar con alguna influencia quechua en las localidades del valle del Loa como Cupo, Caspana, Ayquina y Toconce, donde se tejen fajas, chuspas y awayus. Ocasionalmente se tejen frazadas u otras piezas.

Los textiles con mayor tradición atacameña están presentes en pueblos que rodean el Salar de Atacama, como Talabre, Socaire, Peine y Cámar; y con rasgos menos definidos en Toconao y San Pedro de Atacama.

En el Norte Chico la actividad textil sigue presente, pero con menos intensidad. Al interior del Valle del Elqui, se encuentra un poblado con tradición textil, Chapilca, que adaptó el telar horizontal indígena a la usanza hispánica de la acción de pedales. Su producción se caracteriza por piezas en tejido plano de colores muy intensos y saturados que se combinan en franjas verticales. Actualmente, y debido a intervenciones realizadas en las últimas décadas, se ha impuesto la coloración a partir de tintes naturales.

 

Alfarería

 

Réplicas de piezas de la culturas inca, paracas y chancay / www.vivaiquique.com

Réplicas de piezas de la culturas inca, paracas y chancay / www.vivaiquique.com

 

En cuanto a la alfarería, en la zona norte la reproducción de piezas arqueológicas constituye una importante labor dentro de la cerámica, donde los artesanos modelan a mano y luego decoran. También existen algunas representaciones muestran figuras zoomorfas o formas utilitarias.

 

Madera

 

La madera tiene poca presencia en la artesanía de la zona norte, debido a su escasez. En los pueblos de influjo quechua y atacameño, como Camar, Peine, Talabre, Toconce, Cupo, Ayquina y Caspana se pueden encontrar algunos artefactos de madera de cactus, como portarretratos, contenedores, bandejas o réplicas de iglesias.

 

Piedra

 

En la localidad de Toconao se encuentran trabajos en piedra, donde se trabaja con una piedra volcánica bastante blanda, en la que se realizan figuras talladas a mano con un carácter ornamental que representan escenas cotidianas de la comunidad y se reproducen las construcciones de las iglesias nortinas.

Además, se trabaja la piedra pómez, de apariencia más blanquecina pero con motivos similares a los anteriores que se presentan en lugares como Toconce, Cupo, Ayquina y Caspana.

En Combarbalá, se elaboran productos artesanales de combarbalita, piedra semiblanda similar al mármol, con vetas de un amplio espectro de colores. La piedra es tallada con cinceles y gubias, se trabaja también torneada y en láminas, para finalmente ser pulida; así se obtienen diversos objetos de carácter utilitario o decorativo (huevos, animales, iglesias) de tamaño relativamente pequeño debido a las características del material. En 1993, la combarbalita fue declarada piedra nacional de Chile.

 

Anillos de Lapislázuli / Patricia Bustos

 

También existe un trabajo menor en la piedra lapislázuli, a nivel de souvenir. Aunque la mina de este material se encuentra en Tulahuén, los principales talleres están en Santiago.

 

Metales

 

El trabajo en metal es esporádico, en la zona altiplánica de Isluga se destaca el trabajo de repujado y labrado en plata para fabricar piezas de complemento al vestuario aymara tradicional: aros o zarcillos de plata con cuentas de loza roja, o tupus de cucharas labradas que servían a la vestimenta femenina.

 

Cestería

 

En el Norte Chico se desarrolla de manera dispersa una cestería con la fibra de la caña brava. Una caña muy dura que es partida en trozos de distintos grosores para entrelazarlos y dar forma a canastas muy resistentes para distintos usos.

En los alrededores de La Serena, se ha desarrollado artesanía con la fibra de la totora, que se encuentra trabajada de dos formas diferentes: una en que el material es usado casi tal cual como sale de la hoja, de forma muy expresiva, dando origen a diversas figuras como sirenas, pescadores, grandes peces y pájaros; y otra en que el material es trabajado casi como una fibra textil, muy fina y torcida para darle mayor resistencia, produciendo distintos objetos como baúles, cestos e incluso delicados bolsos en tejido de punto.

 

Cuero

En Tulahuén, localidad ubicada a 120 km de Ovalle, se elaboran elementos en base a cuero, como el yol, objeto apto para el transporte de mercadería.

 

Artesanía Zona Centro

 

El valle central fue el que vivió la colonización española en plenitud. Originalmente, estaba habitado principalmente por los pueblos picunches y mapuches. Los conquistadores generaron asentamientos donde la sociedad exponía los elementos extraídos de la península ibérica.

Producto de las encomiendas y afanes de evangelización, se consolidó una sociedad con rasgos culturales mestizos, propio del proceso histórico de la colonización y la integración o dominación de los pueblos originarios.

 

Textiles

Desde la región de Valparaíso hacia el sur, se combina la tradición campesina con aquellas manifestaciones urbanas como los bordados o arpilleras que forman parte de la cultura local.

En Doñihue se elabora el chamanto y la manta, prendas con las que se engalana el huaso en los rodeos y las fiestas religiosas.

En Valle Hermoso, en la región de Valparaíso, también se realizan mantas de huaso de manera ocasional.

El chamanto es una manta corta, tejida en un telar vertical estacado al suelo, con la técnica de doble faz de urdimbre que produce un efecto positivo-negativo en ambas caras del tejido. Similar en apariencia, la elaboración de la manta es mucho más simple en cuanto a diseño y técnica, aunque incorpora el mismo tipo de terminaciones.

En Quinamávida, cerca de Linares, se elaboran mantas, frazadas y ponchos de tejido grueso donde predomina la urdimbre listada, en los que se combinan mayoritariamente los colores de la lana natural. El proceso de producción incluye desde la esquila, la hilatura, hasta el tejido a telar de tradición mapuche (vertical de cuatro palos).

Dentro de las expresiones urbanas, destacan Las Bordadoras de Macul, que nacen como grupo alrededor de 1970. Realizan su trabajo sobre coloridos fondos representando escenas del entorno cotidiano, llenas de color y expresión.

Otra agrupación de bordadoras se encuentra en Isla Negra y se han inspirado en los tapices de Violeta Parra para realizar los bordados con lana, que cuentan acerca de historias y recuerdos de lo cotidiano.

Las Arpilleras son otra de las manifestaciones de la capital, y su origen se remonta a después del año 1973, cuando madres, esposas y hermanas de detenidos desaparecidos relatan en arpilleras la búsqueda de sus familiares. Estas piezas se elaboran usando de base una tela de saco harinero en la que se sobreponen figuras recortadas en tela, lanas, bordados y otros materiales, y donde hoy se relatan escenas del entorno cotidiano de la ciudad, con un carácter social.

 

Alfarería

 

La alfarería tiene un rol importante en la región.

 

Utenzillos de greda de Pomaire / Lorena Torres Angelini

Ollas de greda de Pomaire / Steven Depolo

 

Pomaire, ubicado al poniente de Santiago, es un pueblo conocido tradicionalmente como un centro artesanal de trabajo en greda, y cuyos orígenes se remontan a épocas donde la producción alfarera abastecía de utensillos a la capital. Hoy en día se trabaja con torno, y se elaboran objetos utilitarios como ollas, librillos, platos, jarros, fuentes, etc; decorativos y miniaturas.

En Talagante la producción alfarera se caracteriza por la realización de una serie de personajes populares y situaciones domésticas en cerámica policromada. Esta manifestación no se encuentra en otra parte del país y tiene su origen en la influencia que ejercieron las monjas claras a través del convento ubicado en Santiago en la época de la colonia.

En Lihueimo, en la provincia de Colchagua, existe una pequeña actividad alfarera. Se realizan figuras a mano que reflejan escenas costumbristas, faenas del campo y particularmente escenas bíblicas de mucha devoción religiosa. Estas piezas muestran características plásticas que las diferencian notoriamente de las anteriores, ya que las figuras son más rústicas y sus colores carecen de brillo y son opacas.

En Pilén, en las cercanías de Cauquenes, habitan mujeres loceras que tradicionalmente trabajan la greda totalmente a mano, y con ayuda de herramientas rudimentarias como palos, piedras, pinceles o cucharas que adecuan a sus necesidades. De color rojo gracias al “colo”, las piezas tienen diseños variados donde destacan aquellas que incorporan las aves domésticas como gallinas y patos.

En Quinchamalí se elaboran tradicionales objetos de “greda negra” y se distinguen las piezas utilitarias, como fuentes, platos, ollas, juegos de té, y aquellas ornamentales de forma globular que representan animales y personajes campesinos en distintos tamaños. Este tipo de artesanías se caracteriza por su color negro brillante, que se logra al ahumar la pieza (quema reducida), mientras aún conserva el calor de la cochura; y las incisiones blancas que se realizan en crudo antes de cocer y se realzan con “colo” blanco al finalizar el proceso.

En la Quebrada de las Ulloa, de la comuna de Florida, las loceras trabajan a mano una muy buena arcilla, que da origen a piezas de cerámica utilitaria de alta factura y terminaciones. Las ollas, pailas y fuentes conservan el color tradicional de la greda cocida y pulida.

 

 

Madera

 

En Coihueco, provincia de Ñuble, se distingue un trabajo en madera torneada entre las que se cuentan pie de lámparas, cajas y otros objetos que muestran en toda su superficie una profusa decoración tallada, y que recuerdan la imagen de los tallados bajorrelieve de los estribos.

 

Piedras

 

En Colina y en Pelequén se trabaja la piedra.

Desde hace cerca de 100 años, un grupo de campesinos de Colina comenzó a trabajar la piedra disponible en las canteras, para abastecer a la capital de adoquines para sus calles y mansiones. Actualmente, trabajan volúmenes ornamentales y piezas para construcción, como bases de pilares, fuentes y algunas partes de muebles.

Por su parte, en Pelequén están lo artesanos de piedra rosada, donde los canteros extraen la roca para tallarla con cincel, dando forma a piletas, bases para mesas, columnas y adoquines.

 

Cestería

 

Cestería Chimbarongo / RL GNZLZ | Flickr

En Chimbarongo está el principal centro de producción de mimbre, donde se realizan distintos y variados objetos entre los cuales destacan mesas, sillas, pisos, sillones, canastos, cestos, cunas, etc.

En la localidad de La Lajuela, cerca de Santa Cruz, se realizan finos sombreros de paja teatina, fibra muy fina de 15 a 20 cm de largo.

En Cauquenes, una artesana se ha destacado por el fino trabajo en este material tejiendo sombreros, paneras, costureros y canastos en finas y blancas fibras, donde el material es cuidadosamente tratado, desde el corte, descortezado, partido y adelgazado, hasta encontrarse listo para ser tejido.

En Roblería, cerca de Chillán, la cestería en mimbre también forma parte de la tradición local, sus tejedores producen gran variedad de canastos.

 

Crin Rari / Carlos Reusser Monsálvez

Crin Rari / Antífamaa | Flickr

 

En la localidad de Rari, en las cercanías de Linares, la cestería tiene una notable expresión. Las mujeres tejen con las fibras de crin de caballo unas maravillosas figuras livianas y transparentes de múltiples colores, utilizando las manos como única herramienta. Este material es usado de manera natural, en colores cafés, negros, grises y crudos; o bien teñido con matices puros y brillantes para dar colorido a los objetos que se tejen en una gran variedad de figuras, como ramilletes de flores, pequeños canastos, mujeres con sombrilla, brujas y sirenas, anillos y pulseras, mariposas, sombreros, rosarios, todas en miniaturas con delicada factura y finas terminaciones.

En Ninhue, se tejen chupallas, sombreros, bolsos y carteras. Aquí la fibra es sacada de la planta del trigo después de la cosecha, se trenza en largas “cuelchas”, se blanquea en agua fría y se recortan las puntas no tejidas para proceder a dar forma a los objetos uniendo las trenzas mediante una fina costura a máquina.

En Hualqui, se produce una cestería con fibras del chupón y de coirón. Con este último se forma el alma de un cordón y con el chupón se embarrila en torno a él. Esta técnica es conocida como la aduja o acordonado, con ella se da forma a distintas piezas, como los costureros de uno, dos y tres pisos, paneras, individuales y canastos en general.

 

 

Rapa Nui

 

Rapa Nui tiene características completamente diferentes a las del continente. Tiene una identidad oceánica y polinésica. Su cultura y artesanía originaria no se pueden reconocer directamente vinculadas a las del Chile continental.

Posee una importante actividad artesanal asociada al tallado de madera y piedra.

Tallado en Madera Rapa Nui / Ministerio de Cultura y Deportes Guatemala

 

Las maderas más apreciadas eran el toromiro y el makoi. Los tallados en madera representan figuras de carácter mitológico, como distintos tipos de moai, entre los que se encuentran el Moai Tangata, Moai Tangata Manu, Moai Kava Kava, Moai Pa Pa; el moko, o el reimiro.

 

Tallado en Piedra Rapa Nui / Ministerio de Cultura y Deportes Guatemala

 

El tallado de piedra, está estrechamente ligado a sus características geográficas y a las creencias y tradiciones de la antigua cultura Rapa Nui. Debido al origen volcánico de la isla, es posible encontrar una gran variedad de canteras que proporcionan una completa gama de materias primas. Inspirados por el tallado de las grandes esculturas de moais que existen en la isla, hoy los artesanos se dedican a tallar reproducciones a escala y en algunos casos, recrear motivos como el tangata manu, manutara y honu.

Existe otro tipo de artesanía asociado a fibras vegetales: totora para flotadores y esteras; corteza de hau para cordeles y cuerdas; y mahute, utilizado en la confección de indumentaria. También para indumentaria se utilizan plumas de gallina blanca, animal introducido por los inmigrantes polinésicos.

 

Zona Sur

 

Desde el río Bíobío hacia el sur. La identidad de esta zona está marcada por la resistencia mapuche al conquistador, que significó la formación de una frontera con respecto a las influencias del norte, la cual se extendió por siglos. Aún hoy, el orgullo de este pueblo ha permitido la lucha por la conservación de sus tierras, costumbres y conocimientos. Su artesanía, por lo mismo, no ha tenido esa mezcla que tanto determinó la perteneciente a la zona central de Chile.

Los pueblos originarios de más al sur, como los huilliches y chonos, se vieron protegidos gracias a ese muro que significó la resistencia mapuche.

 

Textiles

 

Textil Mapuche

Textil Mapuche

 

La textilería mapuche es una de las manifestaciones más características de este grupo indígena. Existe una variada y rica colección de textiles producidas mayormente en telar de pie o huitral, como se le denomina en mapudungún.

Entre las piezas de mayor complejidad técnica están los ponchos cacique o traricán macuñ, que son tejidos y teñidos con la técnica de reserva de la urdimbre, llamada también ikat en su nombre internacional. Estos ponchos se producen especialmente en Chol Chol.

Otras de las prendas son los trarihues o fajas para la cintura, que tienen unos dos metros de largo por 10 cm de ancho aproximadamente. También están las frazadas, que se tejen con distintas variantes y que se denominan según la técnica de tejido empleada en su confección: Pontro, con listas de colores contrastados y en sentido longitudinal al tejido; o Lama con motivos geométricos producidos por los hilos de la urdimbre. Diversos ponchos con distintos colores y motivos según sea el lugar de origen y función aplicada.

En Lebu, se producen alfombras con la técnica del tejido a telar con teñido de reserva de urdimbre y franjas de colores contrastados.

 

Textil de Chiloé / Cristian Bórquez

Textil de Chiloé / Cristian Bórquez

En las comunas ubicadas hacia el mar interior de la Isla de Chiloé, se produce tradicionalmente una textilería con características propias. El material utilizado es la lana de las ovejas que se crían en la zona. Se producen alfombras anudadas con mechas, con diversas figuras como rosas, animales o geométricas, originadas en la reproducción de dibujos de las revistas de labores manuales, más específicamente para el bordado, los que las tejedoras trasladaron al telar.

Otro tejido muy característico de Chiloé es la frazada de tres cañas, que tiene una textura producida por la trama del tejido. El tejido de punto, se ha convertido ya en una actividad femenina de gran importancia, utilizando la misma materia prima de lana de oveja hilada manualmente y teñida tanto con colorantes vegetales como artificiales.

 

Alfarería

 

La alfarería mapuche se mantiene vigente, especialmente en piezas utilitarias y simbólicas realizadas para la comunidad. Las piezas más importantes son los jarros o metahues, que pueden ser simples o incorporar formas de aves, no poseen decoraciones externas adicionales y son hechas completamente a mano, con herramientas como palos o piedras, lo que le da un carácter rústico a cada objeto. La artesana realiza todo el proceso, incluyendo la recolección de la arcilla, la que por sus características minerales le da al metahue cierto brillo y una gama de colores que van del beige claro, al café muy oscuro, pasando por tonos rojizos.

En la localidad de Puerto Ibáñez, a orillas del lago General Carrera, desde hace unos cuarenta años, se realiza una artesanía que combina la greda y el cuero.

 

Madera

 

En las regiones de La Araucanía, de Los Ríos y de Los Lagos, existe la mayor producción artesanal asociada a la madera. En Malleco y Cautín se han elaborado una gran variedad de artefactos utilitarios de decoración y muebles tallados, utilizando principalmente la madera de raulí y mañío.

 

Artesanía en madera Mapuche / Romina Santarelli

 

En la comuna de Villarrica se concentra la mayor oferta de estos utensilios. En sus expresiones artesanales se advierte claramente la influencia de la cultura mapuche en el origen de los objetos que se elaboran hoy en día. En la región se encuentran artesanías de distintas calidades y técnicas, como las piezas realizadas a simple hachuela, aquellas elaboradas en torno y las que utilizan mayor tecnología, como sierras caladoras, rebajadoras tupies, perforadoras y lijadoras.

Unos de los más fieles representantes de la tradición artesanal chilota son los constructores de embarcaciones llamadas “chalupas”, que hoy en día se ocupan de realizar, de la misma manera que las originales, reproducciones a escala. También se producen réplicas en miniatura de los palafitos y representación de santería religiosa.

 

Piedra

 

La artesanía mapuche en piedra es conocida por su trabajo de artefactos de uso doméstico como el tranan trapihue o piedras de moler hechas en granito, material gris de composición mineral con incrustaciones en negro y blanco brillante, que se encuentra en las canteras de la cordillera de la costa en la región de La Araucanía y se elabora en la localidad de Metrenco.

En la isla de Chiloé, específicamente en la península de Lacuy, existen canteras de cancagua, piedra arenisca de consistencia blanda que, por su capacidad de retener el calor, se utiliza tradicionalmente en la elaboración de braseros, chimeneas y ladrillos. Hoy es posible encontrar también pequeñas figuras asociadas a la mitología chilota como el Trauco, el Invunche y la Pincoya.

 

Metal

 

Plata Mapuche / Romina Santarelli

 

En el trabajo en metal, la cultura mapuche aprovechó las monedas para crear joyas, platos, vajillas y mates. En la actualidad sobreviven las formas tradicionales como el trarilonco, los sükill y las trapelacucha, los chaway, el tupu que trabajan los retrafe.

 

Cestería

 

En el pueblo de Liucura, se produce una cestería de clara ascendencia hispana en la que la paja de trigo no se trenza. La fibra se entrelaza consigo misma y va creando una estructura que da forma a cestos, cuelgas y costureros.

En Cañete y Tirúa, se elabora la cestería mapuche, que aún mantiene vigente el trabajo con ñocha y coirón para producir una serie de piezas de carácter utilitario como canastos abiertos o con tapa, tejidos en técnica de aduja y otros más decorativos destinados a la venta como fruteras, paneras y galleteros.

Cerca de San José de la Mariquina hacia la costa, en Mehuín y en Alepué, se realiza un tipo de cestería con la fibra del voqui, enredadera que crece entre los árboles del bosque nativo que aún queda. Con ella se tejen peces, pájaros y otros animales de la zona. La técnica es de entramado, algunos con trama doble, cruzada en torzal y otros con tejido de trama y urdimbre simple. Comúnmente se utiliza la fibra en su color natural y pocas veces teñida.

En San Juan de la Costa, al poniente de Osorno, se elabora una cestería única en el país, con la fibra del voqui pilfuco: liana gruesa que se recolecta en el bosque nativo. Los objetos que se realizan son canastos muy firmes para distintos usos, que son de gran calidad y finas terminaciones.

En la Isla de Chiloé, la cestería, viene a suplir la demanda de objetos que sirven para el trabajo en el campo y en el mar. Los canastos son muy livianos y se tejen con distintas fibras seleccionadas según sus cualidades materiales. La variedad de plantas y enredaderas es amplia, y se destacan el coironcillo, el ñapu, el voqui, el junquillo, la quilineja y la ñocha.

En Puerto Edén, extremo sur del país, la cestería adquiere especial importancia en las manos de quienes representan a los últimos sobrevivientes de los indígenas de esas zonas: los yámanas y kawéskar, quienes realizan unos pequeños cestos y canastos hechos de la fibra del junquillo, tejidos en espiral acordonado.

 

 

 

Fuente: Chile Artesanal: Patrimonio hecho a mano. Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.

https://www.cultura.gob.cl

 

Compartir