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El Alicanto / www.vivaiquique.com
El Invunche / Christian Córdova
La Pincoya / Johan Cattant
La Llorona / Jonathan Zegarra
Los Payachatas / Alberto... www.flickr.com

Mitos y Leyendas

Publicado en: Folclore

Los mitos y leyendas nacen como una explicación a fenómenos naturales que los primeros habitantes de Chile no podían explicar. De esta forma, encuentran sus orígenes en personajes fantásticos, sobrehumanos y en poderes malignos y benignos. Constituyen un relato que revela las más arraigadas costumbres y creencias criollas, y son un reflejo de la identidad del país.

Chile posee una gran variedad de mitos y leyendas, los cuales están influenciados por las características geográficas de la región, por lo cual cada zona del país cuenta con sus propias historias que la caracterizan.

A continuación, se describen los siguientes mitos y leyendas:

Los Payachatas;

Los socavones de Pica;

La Añañuca;

El Yastay;

El Alicanto;

Make Make;

El tesoro de Sir Francis Drake;

La Laguna del Inca;

La Llorona;

El Chon Chon;

El Piuchén;

Kai Kai y Treng Treng;

El Caleuche;

El Trauco;

La Pincoya;

El Invunche;

La Leyenda del Calafate.

 

 

 

Los Payachatas

 

Los Payachatas / Alberto… | Flickr

 

Es una leyenda del Norte Grande de Chile.

Corresponde a una leyenda inca, que cuenta la historia de dos tribus enemistadas, por constantes peleas y discusiones.

Un día el Príncipe y la Princesa de los respectivos pueblos se enamoraron. Cuando las familias se enteraron de este romance no podían entenderlo, ambas tribus intentaron por todos los medios, sin éxito, alejarlos.

La naturaleza tenía pena por tan grande amor. La luna y las nubes empezaron a llorar, los lobos aullaban y las tormentas cayeron sobre las tierras, como advertencia para las tribus.

Mientras la naturaleza volcaba su fuerza para que los pueblos cambiaran de actitud, las tribus seguían en su afán de terminar con el amor entre los jóvenes.

Tan inútiles fueron los esfuerzos, que los sacerdotes decidieron sacrificarlos para evitar que estuvieran juntos. El sacrificio se llevó a cabo una noche oscura sin luna. La fuerza de la naturaleza se hizo presente, llovió y llovió por días y noches, acompañado por truenos y relámpagos que asolaron la región.

Las tribus desaparecieron producto de las inundaciones. En su lugar aparecieron dos hermosos lagos, el Chungará y el Cota-Cotani, por donde se han visto pasar en pequeñas canoas a los príncipes, por fin juntos. Y no contento con este homenaje, la naturaleza puso en lugar sus tumbas dos volcanes: el Parinacota y el Pomerame.

 

Los Socavones de Pica

 

Los socavones de Pica / Pablo Trincado

 

Es una leyenda del Norte Grande de Chile.

Cuando los españoles llegaron a establecerse en las cercanías de Pica, pero no fueron bien recibidos por los indígenas de la zona, por lo que se trasladaron a Matilla.

Un español, llamado Dámaso Morales, se enamoró de la hija del cacique de Pica, solicitándole autorización para su matrimonio, la cual en primera instancia le fue negada. Volvió a insistir en la solicitud, y esta vez el cacique aceptó, pero con una particular condición. El cacique le dijo a Dámaso Morales que accedía a cederle la mano de su hija siempre y cuando hiciera florecer el valle entre Pica y Matilla.

Dámaso Morales se puso a construir el primer socavón que se hizo en estos lugares. Obtuvo agua siguiendo las vetas de los hilos de agua que los indígenas juntaban en unas represas que llamaban cochas. Atravesó la piedra de lado a lado, e hizo seguir un cauce hasta las cochas, las cuales aumentaron su caudal, con lo que el valle reverdeció. Fue una flor en la arena, lo que quiere decir Pica.

 

La Añañuca

 

Añañuca / Pedro Galdames

 

La Añañuca es una flor de la Zona Norte de Chile, y su nombre se debe a una triste historia de a amor.

La Leyenda de la Añañuca nace en Monte Patria, años antes de la Independencia de Chile.

Añañuca era una joven y bella mujer indígena, quién se enamoró de un minero que llegó a la zona en búsqueda de un tesoro. Se casaron, y vivieron felices por mucho tiempo. Una noche, el minero tuvo un sueño donde se le revelaba la ubicación del tesoro que tanto buscaba. Él partió en su búsqueda, sin avisarle a nadie.

Ella esperó su regreso por mucho tiempo, pero nunca llegó, ya que al parecer a su esposo se lo tragó un espejismo en la pampa. Añañuca murió de pena.

Los habitantes de Monte Patria la enterraron un día de lluvia en el valle, y al día siguiente, su tumba amaneció cubierta por una gran cantidad de flores rojas.

Desde entonces se dice que la joven indígena se convirtió en flor, como expresión del amor que le tenía a su esposo.

 

El Yastay

 

Yastay / Vince Smith

 

El Yastay es una leyenda del Norte Grande.

El Yastay es el guanaco protector de la manada. Posee una impecable piel y una belleza indescriptible, y es fácil de reconocer ya que es el más grande de todos.

Aparece en los momentos más inesperados, transfigurado en una cabeza de demonio lanzando fuego por la boca, defiende la manada de los ataques de los cazadores, y no hay bala ni fuerza humana que pueda detenerlo. También puede ser de gran ayuda, apareciendo con rostro angelical, y sirviendo de guía en medio del desierto cuando detecta bondad en quienes se acercan a sus protegidos.

 

El Alicanto

 

El Alicanto / www.vivaiquique.com

 

El Alicanto es un ave que habita el norte de Chile, en la cuevas y grutas de los cerros donde se encuentran los yacimientos minerales de oro y plata. Posee una gran envergadura, con trazas brillantes en sus alas que brillan en la oscuridad, pico curvo y poderosas garras. Su brillo depende si se ha alimentado de oro o plata. Su vuelo no deja rastro, aunque mientras tenga comida en su estómago no podrá volar.

Puede ser visto en la noche, y sólo por quién él lo desee, trayéndole fortuna a quien lo ve. Aunque, si se da cuenta que la persona es codiciosa, lo conducirá por pasajes y caminos de la mina hasta que se pierda, o lo cegará con el brillo de sus alas para que caiga por un precipicio.

 

Make Make

 

Make Make / Christian Córdova

 

Corresponde a una leyenda de la Isla de Pascua.

Make Make representa al creador del mundo.

Make Make siempre miraba a la Tierra, que había creado, pero sentía que algo le faltaba. Un día tomó una calabaza llena de agua, y, al ver dentro, vio con asombro que su rostro se reflejaba. Muy sorprendido, saludó a su propia imagen y en ese momento un pájaro se posó sobre su hombro derecho. Al ver que su imagen en el agua aparecía con un pico, plumas y alas, Make Make tomó el reflejo y lo unió con el del pájaro, naciendo así su primogénito.

Después de un tiempo, pensó en crear un ser a su imagen y semejanza, que supiera hablar y conversara. Primero fecundó piedras, pero no hubo resultados, porque las aguas del reflujo corrieron sobre un terreno improductivo. Luego fecundó el agua, pero salieron solamente muchos pececillos. Finalmente, fecundó tierra arcillosa, de donde nació el hombre. Make Make quedó muy conforme. Después encontró que se veía muy solo, lo hizo dormir, y fecundó sus costillas izquierdas. De ahí nació la mujer.

 

El tesoro de Sir Francis Drake

 

Sir Francis Drake / David Barrie

 

Luego del saqueo a Valparaíso por parte de Sir Francis Drake en 1578, y viendo que el sobrepeso que causaba su cuantioso botín hacía peligrar su embarcación, el corsario decidió esconderlo en un lugar cercano al puerto, para más tarde volver por él. Con este fin, eligió los acantilados de Playa Ancha, específicamente una pequeña cueva que solo podía ser vista desde el mar y que debido a la agresividad del oleaje durante la mayor parte del día era muy difícil el acceso.

En un pequeño bote, una delegación fue a esconder el cuantioso botín, compuesto por oro que se debía enviar al Virrey del Perú, joyas que las damas del puerto no lograron esconder, los cálices de la Iglesia La Matriz y todo lo que consideraban pudiese tener algún valor.

A uno de los encargados de ocultar el tesoro se le encomendó cuidar del botín hasta que sus compañeros volvieran por él. Nunca más se volvió a saber su paradero.

Algunos pescadores cuentan que en la actualidad si navegan cerca de los acantilados, a veces y sólo a veces, se puede ver una luz intermitente que proviene del lugar en donde estaría enterrado este mítico tesoro. De entre quienes han sido tentados, la gran mayoría prefiere no acercarse ya que saben lo rápido que sube el mar y que las probabilidades no juegan a su favor.

 

La Laguna del Inca

 

Laguna del Inca / Marco Valtas

 

El inca Illi Yupanqui se enamoró de la hermosa princesa Kora-llé. Decidieron casarse en una cumbre ubicada a orillas de una laguna. Después de la ceremonia nupcial, la princesa descendió por la ladera del cerro, con su traje y vistosas joyas. La estrechez del camino y las piedrecillas del suelo la hicieron resbalar y caer al vacío.

Al darse cuenta, el inca corrió a socorrerla, pero cuando llegó a su lado, ya era tarde. Su amada princesa yacía muerta. Atribulado por la tristeza, decidió que el cuerpo de la princesa fuera depositado en las profundidades de la laguna. Cuando fue sumergida, el agua mágicamente tornó en color esmeralda. El mismo color de los ojos de la princesa. Desde entonces se dice que la Laguna del Inca –ubicada en Portillo- está encantada y, a veces, en noches de plenilunio, el alma de Illi Yupanqui vaga por la quieta superficie de la laguna. Y se escuchan los lamentos del inca recordando a su amada.

 

La Llorona

 

La Llorona / Jonathan Zegarra

 

La Llorona es un espíritu vestido de blanco, de una mujer que vaga penando por la pérdida de sus hijos.

Existen distintas versiones de su origen. Una de ellos nace de una tragedia familiar, donde en una pareja con dos hijos, la mujer tenía unos celos desmedidos sobre sus hijos, debido a la atención que su marido les prestaba, al llegar al hogar luego de su agotadora jornada laboral

Sus celos llegaron a tan nivel, que ella los mató ahogándolos. Luego de aquello, llega a la casa donde su esposo, diciéndole que ahora tendrían todo el tiempo para amarse. El esposo le pregunta por sus hijos, y al darse cuenta de lo sucedido, él toma un cuchillo y mata a la mujer.

A partir de ese momento, la mujer pasa a ser un espíritu que deambula llorando por sus hijos.

Otra versión, menciona que hace muchos años una bella mujer pierde a su hijo durante un trágico accidente, durante un incendio que acabó con su casa, y nunca se encontró el cuerpo. Su hijo era producto del amor prohibido y que estuvo condenado a estar oculto, ya que había nacido desafiando la moral de aquella época.

La pobre mujer se volvió loca debido a su pérdida. Fue encerrada en un manicomio, donde luego de un tiempo logró escapar. Murió sin saber el paradero del cuerpo de su hijo.

En ciertas ocasiones fue vista a la orilla de caminos en el sur, siempre preguntando por su hijo y pidiendo algo para comer.

La Llorona también está presente en la mitología mapuche, con el nombre de La Pucullén.

A la Pucullén, le quitaron a su hijo de los brazos a muy corta edad.

Es un espíritu que llora eternamente sin parar, y viste enteramente de blanco. No todos pueden verla, sólo los que están a punto de morir y los perros, quienes acompañan su llanto con lastimeros aullidos.

Ella actúa como guía de los muertos, indicando el camino que los futuros muertos deberán recorrer para llegar a su destino en el más allá.

Sus llantos forman una posa de agua en el cementerio, mostrando a los familiares donde deben enterrar al deudo. Por otra parte, dan consuelo a los familiares del difunto, y también atraen su alma, evitando que vuelva a atormentar a los familiares.

 

El Chonchón

 

El Chonchón / TheoJunior | Flickr

 

El Chonchón o tue-tue corresponde a un mapuche que practica el mal con espíritus, el Calcu.

De noche, con el fin de llevar a cabo sus actividades malignas, se transforma colocando un ungüento mágico en la garganta. El resultado es un ave extraña de plumas gris ceniciento, con cabeza humana, afiladas garras y enormes orejas que usa como alas para volar. Emite un característico graznido:” tue-tue”.

Una vez transformado, recorre los lugares donde quiere hacer daño, incluso entra a la habitación de los enfermos, con el fin de chupar su sangre. Cuando los mapuches escuchan su graznido significa el anuncio de la futura muerte de algún ser querido.

El Calcu tiene otro ungüento para volver a la forma humana. Si lo pierde o se destruye, vuela en picada hacia el suelo para matarse, y en el suelo sólo queda el cadáver de una lechuza o búho.

 

El Piuchén

 

El Piuchén / Christian Córdova

 

El Piuchén pertenece a la mitología mapuche, y significa “secar a la gente” (piwicheñ). Es conocido desde el Norte Chico hasta el sur de Chile.

Tiene un aspecto de culebra o serpiente voladora, aunque su apariencia es cambiante. Tiene rasgos humanos, de ave, pez, cuadrúpedo, rana y murciélago. Su cuero está cubierto de pasto, arbustos y cilindros retorcidos, a modo de ganchosos cuernos y otras estructuras que sobresalen de su cuerpo. Sus alas crecen cuando ya tiene una edad madura. Se caracteriza por ser longevo, y cuando llega a la vejez se transforma en un pájaro del tamaño de un gallo.

Habita los bosques, cerca de lagos y ríos. Se oculta durante el día. En la noche, y en los días de gran calor, se mantiene adherido a los troncos de los árboles. Deja huellas de sangre de un excremento rojo que chorrea de los árboles donde vive.

Produce una sustancia irritante, que al ser transmitida por el aire o por el agua, ocasiona erupciones en la piel muy similares a la sarna. Además, a quien lo ve, le paraliza con su intensa mirada y le chupa la sangre. Los ataques a humanos no son muy frecuentes. Se alimenta succionando la sangre de ovejas, cabras u otros animales, aunque no hace daño a los animales de color blanco.

Se dice que cuando habitantes de una casa se van volviendo demasiado flacos o cuando el ganado enflaquece sin causa aparente, es producto del Piuchén.

Para estar a salvo, las personas deben trasladarse de lugar, o poner un río o estero entre el Piuchén y ellos. Si esto no es posible, se puede combatir la presencia del Piuchén mediante la intervención de la Machi que conozca la ceremonia para ahuyentarlo.

Para matarlo, se debe cubrir el árbol donde está escondido con una tela fuerte, para que no escape, y enseguida se prender fuego al árbol.

 

Kai Kai y Treng Treng

 

Kai Kai y Treng Treng / Irma Burdiles

 

Es una leyenda mapuche.

Kai Kai y Treng Treng eran dos serpientes gigantes. Kai Kai no quería a las personas, mientras que Treng Treng sí.

La leyenda cuenta que hace mucho tiempo se levantó del mar una enorme serpiente y comenzó a gritar muy fuerte “kai, kai, kai”. Esto provocó una lluvia que se transportó en tormenta, y luego en un diluvio inundando toda la tierra.

Para salvarse, los mapuches subieron a la cima de los cerros. Cuando no podían subir más oyeron una voz que venía del fondo de la tierra que decía “treng, treng, treng”. Era la serpiente divina que venía a auxiliarlos. Así comenzó una batalla entre Kai Kai y Treng Treng. Mientras Kai Kai chillaba más fuerte, Treng Treng hacía temblar la tierra y la levantaba más y más. Viéndose vencida, Kai Kai se hundió en las profundidades del mar, donde no se la volvió a ver.

Desde entonces, cuando tiembla y los maremotos inundan la tierra o cuando llueve demasiado y suben las aguas de los ríos y lagos, los mapuches oyen el grito de Kai Kai. Afortunadamente, ahora Treng Treng está alerta, de manera que antes que Kai Kai haga daño al pueblo mapuche, la hace callar con su sonido sordo que hace crecer la tierra.

 

Fuente: www.chileprocolombino.cl

 

El Caleuche

 

Caleuche / Lisa en la Mar

 

El Caleuche es un barco velero fantasma que recorre los mares de la Isla de Chiloé. Su apariencia es similar a la de un buque escuela, siempre está iluminado y de fiesta. Suele aparecer entre la niebla, y desde la distancia es posible apreciar su gran brillo y escuchar música de acordes de flautas, cuernos, pitos y tambores, junto a otros instrumentos desconocidos.

Su tripulación está compuesta por brujos y cadáveres de náufragos traídos por la Pincoya. Estos cadáveres una vez que pisan la cubierta vuelven a la vida, con ciertas deformaciones físicas y a una vida de felicidad eterna.

Posee una gran capacidad de desplazamiento, aparece y desaparece fugazmente, entre la niebla que él mismo genera, sin dejar huella ni rastro. Cuando es perseguido se transforma en foca o en tronco de árbol que navega entre las aguas.

Los marineros del Caleuche, tienen permiso una vez al año para visitar a sus familias, llevándoles consuelo y ayuda económica, salvo los difuntos maridos que encuentran a sus esposas muy dichosas en brazos de otro hombre, quienes no vuelven nunca más. Además, cada cierto tiempo, la tripulación completa visita la casa de alguna persona para un festejo, cuyos gastos debe solventar el dueño de casa a modo de castigo, por actos delictivos.

El origen del nombre Caleuche tiene dos versiones: la primera viene de la palabra “Caleutún” que quiere decir “gente que cambia de condición”, mientras que la segunda procede de la desaparición del buque holandés “Calanche”.

 

El Trauco

 

El Trauco / Cristian Bórquez

 

El Trauco pertenece a la mitología de la Isla de Chiloé, en el sur de Chile.

Es un demonio maligno deforme, de un aspecto terrorífico y que posee mucha fuerza. Habita los bosques de la región. Enano, no mide más 80 cm de altura, de piel gruesa y arrugada, con cabello duro y erizado. Sus pies no tienen talones.

Su vestimenta consiste en un poncho, un sombrero en forma de cono y un pantalón, elaboradas en base a quilaneja y boqui. Se acompaña de un bastón de madera, y una pequeña hacha de piedra, con la cual derriba enormes árboles al tercer golpe.

Posee poderes sobrenaturales. Con su potente mirada puede provocar deformaciones en la persona que mira, como jorobas, parálisis faciales, entre otros, o incluso la muerte.

Tiene poderes mágicos para la seducción. Es un amante de las mujeres, principalmente de las jóvenes y vírgenes, a quienes seduce siguiéndolas, acechándolas y atrayéndolas hacia lo profundo del bosque, para luego adormecerlas y hacerlas caer en sus brazos. También les sopla su aliento, llevándolas a un trance placentero, y les provoca sueños eróticos, visitándolas transformado en un joven apuesto o en un religioso. Es obsceno, y con un gran apetito y potencia sexual, que no es igualada por ningún hombre en el mundo.

Para acabar con el Trauco, hay que mirarlo antes de que ponga su mirada en la víctima. Si se quiere alejarlo, hay que insultarlo, con nombre como “Fiura” o “pompón del Monte”, ya que al gritárselos se ofende y se va.

Para contrarrestar el efecto de sus deposiciones, hay que usar un escapulario que tenga en ambos lados dos carbones, dos pares de ojos y dos barbas de cabro. Para sacarse su mirada asesina, es necesario pasar por mucho humo y orinar en un fogón.

 

La Pincoya

 

La Pincoya / Johan Cattant

 

La Pincoya pertenece a la mitología de la Isla de Chiloé, en el sur de Chile.

La Pincoya es una sirena rubia, muy bella y de tez blanca ligeramente bronceada, que a veces abandona el mar y va de excursiones por ríos y lagos. Nació en la laguna Huelde, cerca de Cucao.

De ella depende la escasez o abundancia de los recursos marinos, fecunda peces y mariscos, los atrae y aleja de la costa. Es caprichosa, y dependiendo de su estado de ánimo será el resultado de la temporada. Cuando ella sale del mar danzando en la playa y mirando hacia el mar extendiendo sus brazos, la pesca es abundante. En cambio, si danza mirando hacia la costa, significa que alejará a los peces.

Cuando no favorece con pesca a un lugar, significa que lo ha hecho con otros lugares más necesitados. Para ser favorecido, es necesario estar contento, por eso los pescadores se internan en el mar acompañados, riéndose y cantando. Si se pesca muy seguido en el mismo lugar, La Pincoya lo castiga dejándolo estéril.

 

El Invunche

 

El Invunche / Christian Córdova

 

El Invunche pertenece a la mitología de la Isla de Chiloé, en el sur de Chile.

Los Invunches son hijos primogénitos de familias, raptados o vendidos a los brujos, antes de los nueve días de vida, a cambio de favores.

Para convertir a un niño en Invunche, los brujos primero le voltean la cabeza, luego le quiebran la pierna derecha y se la tuercen por la espalda. Después, le aplican un ungüento mágico en la espalda que le hace crecer gruesos pelos. Finalmente, pasados los tres meses de edad, le parten la lengua en dos para imitar a la de las serpientes.

Después del ritual de transformación, deben alimentarlo de una manera especial. Primero le dan leche de gata negra, luego, cuando tienen dientes, le dan carne humana sacada de los cementerios. De “cabrito”, o sea de un recién nacido, y cuando son más grandes, le dan carne de “chivo”, o sea de una persona adulta.

El Invunche es ubicado en la entrada de la cueva del brujo, con el fin que la vigile, asustando a todos quienes se acerquen con sus gritos guturales, y paralizando a quienes lo contemplan. Sale raramente de la cueva, sólo cuando es descubierta o destruida, o cuando los brujos necesitan de él para un trabajo, en tales casos los llevan azotando hasta la nueva cueva o hasta el lugar donde quieren causar el daño.

 

La Leyenda del Calafate

 

Flor de Calafate / jbgeronimi | Flickr

Fruto del Calafate / Dick Culbert

 

Calafate era la hermosa hija de un jefe aónikenk, con grandes y bellos ojos color dorado. Un día se encontró con un apuesto joven selk´nam, y ambos se enamoraron perdidamente.

Como sabían que su amor no sería aceptado por ambas tribus, decidieron fugarse para vivir juntos. Lamentablemente, descubrieron sus planes y la noticia llegó a oídos del jefe aónikenk, quien supuso que el espíritu maligno de Gualicho se había apoderado de su hija instándola a huir con un enemigo de su tribu.

Furioso, el jefe recurrió a la shaman de la tribu para evitar la huida de su hija. La shaman la hechizó convirtiéndola en arbusto, pero permitiéndole al mismo tiempo que sus hermosos ojos contemplaran el lugar que la vio nacer. De esta forma, el calafate cada primavera se cubre de flores amarillo oro, que son los ojos de la joven aónikenk.

El joven selk´nam buscó a su amada por mucho tiempo, pero nunca pudo encontrarla. Finalmente, murió de pena.

La shaman arrepentida, hizo que las flores del calafate al caer, se convirtieran en un delicioso fruto de color púrpura que es el corazón de la bella joven aónikenk.

Todos los que comen del fruto caen bajo el hechizo del calafate, lo mismo que el joven selk´nam, y aunque vivan lejos son atraídos de vuelta a la región.

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